En la última década, la industria farmacéutica ha experimentado cambios significativos debido a la necesidad de adaptarse a los avances tecnológicos, la importancia de la colaboración entre diferentes actores y la creciente demanda de los pacientes por tratamientos más efectivos y rápidos. 

En el centro de este cambio se encuentra la innovación, que ha permitido a las empresas farmacéuticas desarrollar nuevas terapias, mejorar la eficiencia en la producción y distribución de medicamentos, y encontrar nuevas formas de interactuar con pacientes y proveedores de atención médica.  

En los últimos años, según GlobalData en 2022, la inteligencia artificial (IA) y el análisis de big data han sido reconocidas como las dos más impactantes, seguidas por la ciberseguridad y la robótica.1 La adopción y confianza en estas tecnologías están aumentando debido a los casos exitosos de la IA, por su capacidad para mejorar la velocidad y precisión en el diagnóstico de enfermedades graves como el cáncer de mama.2 

El análisis de big data también ayuda en la optimización de procesos para la producción, investigación y desarrollo de medicamentos, a identificar tendencias en el mercado y a mejorar la eficacia de los ensayos clínicos. Por ejemplo, los relojes inteligentes permiten recopilar datos en tiempo real sobre la actividad física, frecuencia cardíaca, oxigenación y calidad del sueño de los pacientes3, para así personalizar los tratamientos. 

La colaboración entre compañías y otros actores del sector salud es fundamental para abordar los desafíos sanitarios actuales y futuros. Por esto, la industria farmacéutica continúa avanzando en innovación tecnológica para mejorar la calidad de vida de las personas y marcar la diferencia en la salud global. 

 

Por: Antoine El Kouri, director Growth & Transformation en Novartis 

 

Jul 28, 2023